Tu plan no falló. Es que no contemplaba tu cuadrante.
Cómo bajar tu primera talla en 90 días sin dietas que se rompen a la primera semana de turnos.
Ponlo cuando puedas escucharlo entero.
Sin compromiso. Si no encajas, te lo decimos.
Sales de guardia, llegas a casa y no te queda energía ni para tus hijos. La ropa aprieta más que hace seis meses y tratas pacientes con el deterioro que ya sientes en tu cuerpo.
Ayudo a médicos y enfermeros a bajar su primera talla en 90 días y transformar su cuerpo en 12 meses, sin dietas que no aguantan turnos rotativos.
Si aplicas el protocolo y no bajas, un mes extra de acompañamiento gratis.
Esto es para ti si…
Trabajas en un hospital con turnos rotativos
Tu cuadrante cambia cada semana. Tu martes puede ser tu domingo.
Ya intentaste bajar de peso y tu horario rompió cada plan
No lo dejaste por falta de disciplina. Lo dejaste cuando el plan chocó con tu turno.
Haces guardias de veinticuatro horas
Entras un día y sales al siguiente, y ningún plan que hayas probado contempla esa noche.
Quieres bajar tu primera talla en 90 días
Y cambiar tu cuerpo en 12 meses, con un método, no con otro intento a ver si esta vez sale.
Si buscas bajar diez kilos en dos semanas, esto no es para ti.
Por qué se te rompieron los planes anteriores
Ya sabes que tienes que comer mejor y entrenar. Lo intentaste.
La dieta de cinco comidas
Funcionó la primera semana, cuando tenías turno de mañana. Llegó la guardia de veinticuatro horas y a las tres de la madrugada estabas comiendo lo primero que encontraste en la máquina del hospital. El plan se rompió ahí.
El entrenador de cuatro días
Después de una noche sin dormir no rendías, te lesionaste o dejaste de ir. Te dijo que fueras más constante. Como si tu cuadrante de guardias dependiera de ti.
Las apps y los vídeos
Información te sobra. Lo que faltaba era alguien que entienda que a veces duermes tres horas y que no puedes cocinar cuando sales de una guardia a las ocho de la mañana con la cabeza rota.
Todos asumen un horario de lunes a viernes, de nueve a seis. Tu vida no funciona así. Tu cuadrante cambia cada semana y cualquier plan que no se ajuste a eso se cae solo.
El Protocolo se arma sobre tres piezas
Alimentación calibrada a turnos
Armamos qué comes y cuándo según tu cuadrante real de esa semana. Si tienes guardia de veinticuatro horas, el reparto de comidas cambia para esa noche. Comes según tu horario. Desde el tercer día dejas de pasar hambre en las guardias.
Entreno regulable
Las sesiones se ajustan a cómo llegas del turno. Si dormiste tres horas, entrenas distinto que si descansaste bien. Entrenas sin quemarte y sin lesionarte, aunque hayas tenido una noche mala.
Seguimiento semanal
Cada semana subes medidas, fotos y cómo te sientes. Recalibramos el plan con tu cintura y tus perímetros, porque la báscula después de una guardia miente por retención de líquidos. Tu avance se mide en centímetros y en cómo te queda la ropa.
«En la guardia se come por reloj, no por hambre.»
«El saliente no se compensa.»
Y esto ya funciona con gente que vive como tú
Virginia
Pesaba 78 kilos trabajando jornadas largas en hospital y siendo madre de dos. Hoy pesa 60.
Ángel
Enfermero encargado de la UVI, con guardias de más de doce horas. Bajó 40 kilos en seis meses.
Melania
Con turnos interminables en el hospital, bajó casi diez centímetros de cintura en menos de tres meses.
Jesús
Bajó seis kilos en tres meses. Su cambio fue tan visible que su propia hermana se metió al programa.
Todos arrancaron con guardias, turnos rotativos y las mismas excusas que tú ya te dijiste. Lo que cambió fue tener un protocolo calibrado a su cuadrante y alguien que lo ajustaba cada semana.
Resultados individuales. Cada caso parte de una situación distinta y no son representativos de lo que consigue todo el mundo.
Por qué funciona donde todo lo anterior te falló
Uno. El plan cambia cuando tu cuadrante cambia
La mayoría de entrenadores te manda un plan con comidas a horas fijas y entrenos en días fijos. Eso asume que duermes de noche y trabajas de día. Tú no vives así. El Protocolo de Guardias toma tu cuadrante real de esa semana y calibra cuándo comes y cuándo entrenas alrededor de cada turno.
Dos. Medimos lo que se mueve de verdad
La báscula después de una noche de guardia miente. Tu cuerpo retiene líquidos y el peso sube aunque estés perdiendo grasa. Si mides solo kilos, piensas que no avanzas y abandonas. Nosotros medimos cintura, fotos y perímetros cada semana, y ajustamos el protocolo con esos números.
Quién está detrás
Alberto González González
Asesor deportivo y nutricional online. Trabajo desde Canarias con gente de toda España y de fuera.
Llevo años acompañando transformaciones físicas reales y he acabado especializándome en el perfil más difícil de todos: el personal sanitario de hospital con turnos rotativos y guardias de veinticuatro horas. No fue una decisión de marketing. Fue que los sanitarios que llegaban a mí me contaban siempre el mismo problema, y ninguno de los planes convencionales se lo resolvía.
Mi diferencia no está en saber más de fisiología que otros. Está en que entiendo un cuadrante de guardias, sé lo que es salir de un turno de veinticuatro horas y sé por qué a las cuatro de la mañana gana siempre la máquina de vending.
Cuando hablo con un enfermero de urgencias no le explico cómo funciona su cuerpo —de eso sabe él más que yo—: le explico cómo encajar la comida y el entrenamiento en un horario que le cambia cada semana.
No soy médico y no trato patologías. Si alguien necesita a un profesional sanitario y no a un asesor deportivo, se lo digo y le devuelvo el dinero. Me ha pasado y lo volveré a hacer.
Si sigues el Protocolo de Guardias durante los 90 días, completas tus check-ins semanales y no bajas lo prometido, te doy un mes extra de acompañamiento gratis.
Tu parte es seguir el protocolo y completar los check-ins cada semana. Si haces eso y el resultado no llega, el mes extra corre por nuestra cuenta. Sin cobrarte nada más.
Las condiciones concretas —qué se mide, cómo y en qué plazo— están detalladas en el contrato de servicio que firmamos antes de empezar.
El programa
Protocolo de Guardias · programa completo de 90 días.
Financiable de 3 a 12 cuotas.
Sin compromiso. Si no encajas, te lo decimos.
Para quién no es
Prefiero decírtelo aquí y no en la llamada. Esto no es para ti si:
- Buscas resultados muy rápidos o algún atajo.
- No vas a mandar tus medidas y tus fotos cada semana. Sin esos datos no hay recalibración, y sin recalibración no hay protocolo.
- Tienes una patología que requiere supervisión médica y no la tienes.
- Estás embarazada o en período de lactancia sin el visto bueno de tu matrona o tu ginecólogo.
- Ahora mismo no puedes permitírtelo con holgura. Si el pago te aprieta, este no es tu momento.
Preguntas frecuentes
No tengo tiempo con mis turnos.
No te pido horas que no tienes. El plan se arma sobre tu cuadrante real de esa semana: qué comes, cuándo, y cómo entrenas según llegues del turno.
La llamada dura treinta minutos y la agendas en el hueco que te venga bien.
Ya probé dietas y con las guardias se me rompen.
Todas esas dietas asumen un horario de lunes a viernes, de nueve a seis. Tu cuadrante cambia cada semana y cualquier plan que no se ajuste a eso se cae solo.
Aquí, si tienes guardia de veinticuatro horas, el reparto de comidas cambia para esa noche.
Voy a pasar hambre.
Comes según tu horario, no según un horario inventado. Desde el tercer día dejas de pasar hambre en las guardias.
La báscula no se me mueve.
La báscula después de una noche de guardia miente. Tu cuerpo retiene líquidos y el peso sube aunque estés perdiendo grasa.
Por eso medimos cintura, fotos y perímetros cada semana. Tu avance se mide en centímetros y en cómo te queda la ropa.
Es caro.
Son 2.400 € por el programa completo de 90 días, financiable de 3 a 12 cuotas.
Y si sigues el protocolo, completas tus check-ins semanales y no bajas lo prometido, tienes un mes extra de acompañamiento sin coste.
¿No puedo hacerlo yo solo con YouTube?
Información te sobra. Lo que falta es alguien que entienda que tu martes puede ser tu domingo, que a veces duermes tres horas y que no puedes cocinar cuando sales de una guardia a las ocho de la mañana con la cabeza rota.
No puedo entrenar después de una noche de guardia.
Las sesiones se ajustan a cómo llegas del turno. Si dormiste tres horas, entrenas distinto que si descansaste bien. Entrenas sin quemarte y sin lesionarte, aunque hayas tenido una noche mala.
En las guardias como de madrugada.
Ahí es justo donde se rompen los planes: a las tres de la madrugada acabas comiendo lo primero que encuentras en la máquina del hospital.
Si tienes guardia de veinticuatro horas, el reparto de comidas cambia para esa noche. En la guardia se come por reloj, no por hambre.
Vengo de servicios donde no me atendían.
Cada semana subes medidas, fotos y cómo te sientes, y con eso se recalibra el plan. No es un plan que te mandan una vez y te apañas.
¿Y si no funciona conmigo?
Si sigues el Protocolo durante los 90 días, completas tus check-ins semanales y no bajas lo prometido, te doy un mes extra de acompañamiento gratis. Sin cobrarte nada más.
Hagamos una cuenta rápida
Cada mes que pasa sin resolver esto, tu cuerpo pierde fondo físico y tu ropa aprieta más. Dentro de seis meses vas a estar donde estás hoy, con seis meses menos por delante y seis meses más de deterioro encima.
Tú ves todos los días en el hospital lo que pasa cuando alguien deja su salud para después. Lo ves en tus pacientes. Sabes cómo termina.
Hay compañeros tuyos, en el mismo hospital, con los mismos turnos, que ya están bajando grasa y llegando a casa con otra energía. Tienen un protocolo calibrado a su cuadrante y alguien que lo ajusta cada semana. Eso es lo que todavía te falta.
Puedes quedarte donde estás, con los mismos planes que ya se rompieron, o puedes agendar una llamada. En treinta minutos miramos tu cuadrante de guardias y te decimos si el Protocolo puede ayudarte a bajar tu primera talla en 90 días y cambiar tu cuerpo en 12 meses.
Si la respuesta es sí, te explicamos cómo arrancar. Si no, te lo decimos sin rodeos y te llevas recomendaciones que puedes aplicar solo.
Sin compromiso. Si no encajas, te lo decimos.